jueves, 25 de junio de 2009

Cabo de Gata desde otro punto de vista

Este mismo martes hemos vuelto a ir al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar para volverlo a descubrir de una forma diferente y alternativa. Si unos lo descubren en coche, otros mediante senderismo o también haciendo bicicleta, existen también otros que pueden descubrirlo desde el mar. No es que gocemos de una gran embarcación, pero lo vamos viendo haciendo piragüismo, en kayak, y disfrutándolo desde otro punto de vista.

Es ciertamente agradable poder disfrutar de este entorno natural desde otro punto de vista, desde el mar, y poderse acercar a las rocas viendo el otro color que tienen cuando atardece.
No hay fotos de esta excursión ya que no disponíamos de cámara acuática, pero podéis observar algunas fotos de la ruta que hicimos y de otras en la página web de la empresa que nos dio tan maravilloso servicio.

http://kuspidekayak.com/

Ahora sí, gracias a estos viajes, voy tomando una imagen general de lo que es el Parque. ¡Y qué bonito es!

Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar Forever

Sí, sí, ya vamos conociendo el Parque como debe de ser y es que ya vamos por el 5º encuentro, y eso que cuando hice la primera visita pensaba que me costaría volver a verlo, por suerte, no ha sido así. Ya tuve una primera visita con compañeros del trabajo, otra segunda con el buen amigo Roger, y eso que sólo le conocí de un día (pero la buena gente se convierte en amigo rápidamente). El tercero fue con el piragüismo ya comentado antes, siempre increscendo en el conocimiento del Parque... Y el cuarto, ¡ah, el cuarto! El cuarto encuentro ha sido ver lo que siempre quería ver del Parque Natural, y además con la gran compañía de dos buenísimos amigos(as).


En esta visita por fin he visto el Levante del Parque, sobrepasando la barrerá de San José.
Y la verdad es que ha sido tan agradable como todo el mundo dice.
Fuimos “directos” (tras pasar por el Faro del Cabo y el arrecife de las sirenas y unos cuántos kilómetros dando vueltas, pero directos, vamos) desde Almería hacia casi lo más alejado del Parque, sólo quedaba por encima ese lugar que llaman el último pueblo del Cabo de Gata o el pueblo que no se puede nombrar (por lo visto esto viene de una superstición de los pescaderos). Este lugar era entonces Agua Marga, y más en concreto, la Playa de los Muertos, llamada así -si no me equivoco- porque a esa playa van a a parar cuerpos muertos de gente de las cercanías del mar. Una playa bien agradable, de arena de piedras en donde pude comprobar cómo la gente que no ve el mar durante el año ve y toca el cielo al llegar aquí.



De ahí fuimos dirección sur, encontrando El Playazo de Rodalquilar. Una buena playa, sí señor. Estuvimos lo justito para darnos un paseito tranquilo disfrutando un poquito del atardecer que llegaba.


Tal era el atardecer que tuvimos que apurar un rato y nos dirigimos al siguiente destino: La Isleta del Moro. Fácil de reconocer desde la lejanía de la carretera gracias a su peñón -lleno de gaviotas y sus cagadas, por supuesto-. La Isleta tiene unas playas que parecían simpáticas y una tradición pesquera que salta a la vista. Pasar un rato viendo la cala llena de embarcaciones no tiene precio.


Mas tanto gusto provoca un ataque frenético de emociones, y el gustazo visual se tiene que acompañar con un gustazo de manjar. Nos dirigimos pues a San José, el mayor pueblo de la zona y el más animado para disfrutar de los últimos momentos del día. Una breve visita a las tiendas y los puestecillos, un descanso a la orilla del mar y... ¡a comer una friturita de pescaito para finalizar el día!

*


¿Finalizar? Bueno, casi. Tras un retorno largo por las oscuras carreteras del Cabo de Gata, tuvimos luego una pequeña sorpresa a nuestra llegada a Almería, pero de eso, aquí no es lugar para hablar.


* Fotos tomadas de:
- http://www1.mma.es/playas/img/g/am/AL-194.jpg
- http://www.alquilercostaalmeria.com/san%20jose%20(panoramica)4,bis.JPG

Aprovechando los últimos instantes

Siendo estos los últimos días que me quedan como profesor en este curso y los últimos días que me queda en Andalucía hasta dentro de algo más de un par de meses, está claro que hay que aprovechar el tiempo que nos queda.

En entendiendo estamos loc compañeros y uno mismo. Así que hemos disfrutado de una maravillosa tarde de piragüismo. Ahí en el Cabo de Gata se pueden hacer diversas rutas organizadas por sus costas. Se descubre así una cara oculta del Parque Natural, y es que, desde dentro del mar se ve todo diferente. Nuestra ruta fue desde La Fabriquilla hasta El Arrecife de las Sirenas. Una ruta de iniciación, sencilla, en parejas, tomando contacto primero con el kayak y viendo el Cabo desde otro punto, para poco a poco ir tomando algo de confianza y podernos meter así en alguna pequeña gruta o cueva que se abría entre las rocas y entre las rocas más sencillas del arrecife. Pudimos ver alguna ave que otra posada en sus rocas viéndonos pasar, parte de la vegetación marina que crece cerca de las costas y algunos peces que se dejan ver en estas aguas tan trasparentes. Podría dedicarme mucho más en este post y sobretodo en este viaje en kayak, pero no sería lo suficientemente bueno. Tampoco tengo fotos del día, puesto que no teníamos una camara preparada para el agua. Así pues sólo me queda recomendaros que si algún día tenéis la oportunidad disfrutéis de una excursión de este tipo.

Y con tanta belleza no puede ocurrir otra cosa que ver las estrellas, y es por eso que de ahí, la siguiente jornada mágica fuera en las Jornadas de Astronomía de Almería.
Fue un aviso sencillo, fuimos a ver la charla-conferencia que tenía un toque especial, y es que era una en la que se fundían la Astronomía y la Música. Tres músicos, de los cuales dos eran astrónomos nos ofrecieron piezas de música clásica mientras se proyectaban videos del universo. Realmente parecía como si los videos y la música hubiesen nacido conjuntamente. Fue un espectáculo maravilloso, de aquellos que hacen que uno disfrute en el momento de escucharlo y después de la actuación cuando se nota como en una nube. Fue un espectáculo tal que a uno le entran ganas de saber de astronomía y de música, y siente que todo el tiempo que no lo ha dedicado a ello es perdido. Como dijo el organizador de las Jornadas, esta vez la música no ha acompañado al universo, sino que el universo ha acompañado a la música.

Mas toda emoción no puede ser tan culta y habia que sacar del interior a la bestia que todos tenemos. Es por eso que fui a una excursión que tuvimos con algunos alumnos a un parque temático. Fue un día largo de trabajo, aunque menos de lo que pensaba. Lo mejor, ver la felicidad y la alegría de todos, y digo todos, los alumos/as que fueron, además de su comportamiento ejemplar. Estas cosas, las que hacen que uno se sienta contento de tener esta profesión.




domingo, 21 de junio de 2009

Las Perlas del Conocimiento - II


Atizando con la tiza UnCut




La Clase

Después de todo este año dando clase y contándoos algunas de mis experiencias y otras cosas en el blog, he caído en la cuenta de que quizás muchos de vosotros os hayáis engañado con el post y tengáis una visión algo confundida de mi día a día (ya que casi siempre hablo de lo que ocurre en mi tiempo libre). Para contaros mi día a día en el trabajo me remito a una fuente externa.

Si viste la película La Clase, ganadora de la última Palma de Oro de Cannes y al acabar la película dijiste: ¡vaya rollo!, entonces piensas lo mismo que yo. Ahora bien, decir que esta película plasma perfectamente el día a día del profesor, cómo hacer que unos chavales que no tienen interés atiendan y cómo resolver situaciones con ellos/as. Con sus diferencias, ése es el día a día de muchos de nosotros.

PD: Al menos, de momento, yo me lo paso mejor en Mis Clases que viendo La Clase. 

domingo, 14 de junio de 2009

Mojácar

La visita a Mojácar fue hace ya algunas semanas. Todo comenzó con mis ansias de conocer el este de la provincia un poco más. 

Me habían hablado de las virtudes de esta zona, en las que destaca Vera, los Vélez (Vélez-Blanco, Vélez-Rubio), El propio Cabo de Gata (La Isleta del Moro, la Playa de los Muertos, San José, etc), y otros lugares. De ellos me llamaba la atención conocer alguno, y el que mejor combinación tenía para llegar el bus era Mojácar. 

Fui, vi, y me fui, a lo Julio César.

La verdad es que no me sorprendió en exceso. Es un pueblo bonito, cierto es, pero tampoco fue para tanto, o por lo menos yo no supe verlo debidamente.

Sus características: un pueblo blanco en lo alto de una colina -algo pequeño eso sí- y unas playas de arena finita y mar transparente -aunque bien construidas y no como en el Cabo de Gata-.

La verdad es que tras haber visto varios pueblos blancos de Málaga, esto se me quedó un poco pequeño, y es que el pueblo es bien pequeño. Destaco de ello las vistas que se tienen desde lo alto de su colina desde donde se ve una buena planicie, unas cuantas otras colinas, el mar y dos pueblos como son Garrucha y si no me equivoco Vera. De sus playas, decir que estuve en una maravillosa porque estaba prácticamente solo y era bastante bonita, pero que resulto no serlo tanto cuando descubrí al moja(car)me que estaba llena de rocas. Para cuando encontré una sin rocas ya había bastante más gente. Pero claro, ¿cómo iba a estar la playa sólo para mí?

Aquí unas cuantas fotos del día por si a alguien le interesa.

 
 

Conociendo Costumbres

La vida por Almería no va mal. La verdad es que como dicen muchos profesores que conozco (lo mismo ya lo he contado): a Almería nadie quiere venir, pero una vez que la conocen, nadie se quiere ir. 

Tampoco es para tanto, pero la verdad es que luego está mejor de lo que pensaba. 
Algunas de las cosas que he hecho por aquí para pasar el rato podrían ser desde ver un concierto de Lory Meyers gratuitamente a las puertas del museo de Almería en el que el grupo que más me gustó fueron los teloneros a los cuales desconocía y a los que doy a conocer ahora mismito y que se llaman Scaramusa y son de la provincia, hasta ver unos bailes de BollyWood organizados a la puerta de la catedral-fortaleza de la ciudad. La verdad es que este baile no estuvo mal, aunque tampoco era para echar cohetes. 

Pero a parte de eso y de que esta semana voy a hacer piragüismo al Cabo de Gata gracias a la inestimable colaboración (y organización) de los compañeros, lo que más me ha gustado de Almería es el día a día, que se resume en tres datos esenciales:

1.- Las Tapas de Almería, que son básicamente como las conocidas granadinas sólo que aquí eliges tú mismo y no el bar la tapa que te tomas. Además de esto, hay más variedad en ellas, pienso yo, ¡todavía me acuerdo de ese bacalao en tomate y ese pulpito a la plancha, y esa jibia (sepia), y esa aguja (pez espada??), y esos boquerones, y ese pan en tostada y ese...! Mmm... qué pierdo los papeles! 

2.- Los desayunos en las cafeterías. La verdad es que a mí cuando me lo contaron pensaba que era algo más espectacular, pero al fin de cuentas se resume en que la gente tiene la costumbre de ir a desayunar al bar, pedirse café y media tosta o una entera. Así visto no suena maravilloso, pero luego resulta que las tostas son medias barras de pan y no son con mermelada, sino con atún, queso, sobrasada, etc. Vamos, que están buenas y que como son a precio normal, uno toma las costumbres de donde va.

3.- No nos podíamos olvidar de ella. Siempre bella y majestuosa, tranquila pero con carácter y garra. Algo fría, eso sí. 

La playa.


martes, 9 de junio de 2009

Roquetas de Mar

Cuando se nombra esta ciudad lo primero en lo que uno piensa es en croquetas.

Lo segundo en lo que se piensa es en los guardias civiles y en su buen trato que tuvieron con un ciudadano.

Y en tercer lugar, pero ya de lejos, se piensa en sol y playa.


Roquetas tiene su faro, su castillo, su centro comercial Gran Plaza (que recuerda al Plaza Central de Málaga y que tiene más comercio que la propia capital), sus Urbanizaciones para turistas y las playas “vírgenes” que quedan después de ella en el parque natural del que hemos hablado ya alguna vez que se llama Punta Entinas-Sabinar.

De Roquetas es famoso también su localidad de Aguadulce, que está algo alejada de Roquetas pero que pertenece a ésta. Aguadulce llega a tener mucho ambiente en verano y puede llegar a ser segunda residencia para la gente de Almería.

Y entre Aguadulce y Roquetas hay una Cañada Real, bien agradable para pasear, correr o ir en bici. También es un lugar donde la gente va a hacer barbacoas o a pasar el día cuando hace buen tiempo. Todo ello, pegadito a la playa mientras que pasas por algunas salinas y ves la sierra al fondo. Agradable desde luego.


De Roquetas hablaré de su playa, de su arena. Odiada por unos y amada por otros, os cuento cómo me vendieron a mí la playa de Roquetas, a la que yo, como un turista más que busca sol y playa, no sabe apreciar su calidad.


La arena de su playa es gordita y cuando anda el turista por ella no es del todo agradable, sin embargo, me han contado algunos “roqueteros” que se sienten bastante orgullosos de ella por las siguientes razones:


  • Es una arena que cuando hace viento no se vuela y por tanto la playa resiste más sin ser tragada por el mar.

  • Además esto hace que a los bañistas no les moleste tanto la arena al haber viento, puesto que no se vuela.

  • Al ser una arena gordita hace que sea una arena mucho más fácil de limpiar, me decían que hasta se puede ir sin toalla y una vez seco sacudirse para quitarse la arena que se haya quedado en el cuerpo. ¡Hagan la prueba en una playa de arena fina!


Y estas son algunas de las cualidades de Roquetas, con algunas fotos de ciertos momentos característicos o interesantes de los que poseo.



La ciudad de Almería

Situada en el comienzo de un triángulo (más bien delta) de costa, resguardada por la roca de la montaña, haciéndose inaccesible por su oeste y por el norte, con la vista puesta al Mar y al Sol, sus referencias históricas por naturaleza, ahí se encuentra Almería (1), o si nos paramos a pensar en la etimología de la palabra: al-mar-ía, donde el sufijo -ía denota lugar, establecimiento, ejemplos: panadería, pescadería, carnicería, etc. Quien quiera mirar el verdadero significado y no el mío inventado, que busque al final del post el número que acompaña a la palabra.

Almería es una ciudad mediana, de menos de 200.000 habitantes. De ella, lo que destaca es su puerto, su playa de Zapillo, su casco antiguo y, no podía faltar, su Alcazaba.


Una Alcazaba (2) preciosa, que se alza allá donde comienza la roca, que se camufla bien con su color arcilloso en ella haciéndose pasar desapercibida desde las costas lejanas, y haciendo a su vez de un buen mirador hacia las costas y los mares lejanos. Una fortaleza como la de la Alhambra, algo más pequeña, su hermana pequeña. Y es que aunque quizás no tenga tanto arte, es la segunda construcción árabe más grande en territorio español. Una Alcazaba en ruinas pero bien restaurada, para mantener el recuerdo, una Alcazaba sin precio de entrada, porque la historia, el arte y el recuerdo no tienen precio.

En el paseo por la Alcazaba almeriense retrocedemos al siglo XIII, para descansar nuestros oídos del ruido y gozar de la tranquilidad y la paz, para hacernos un poco más humildes y sencillos a ver la inmensidad del paisaje que la rodea. En ella, desde lo alto, se ve el mar, mucho mar, dominando el mar mientras que nos protegemos con su altura. Nos damos cuenta entonces de cómo es ésta una estructura y una ciudad muy parecida en este sentido a Málaga.

La Alcazaba de Almería es pues, una construcción sencilla, voluminosa, fortificada, dominante del mar y de su barrio árabe que se halla a sus pies, con mirador y vistas a toda la ciudad, un lugar con jardines donde reina la paz de los años y del trabajo bien hecho.


Como decíamos, desde ella se ve su casco antiguo, con su catedral, su plaza del ayuntamiento y sus calles estrechas por las que te pierdes fácilmente. Eso es su casco más antiguo, y siguiendo en el centro de la ciudad podemos encontrar su conocida Puerta de Purchena, lugar de encuentro de su Paseo, de la Calle de las Tiendas (ése es su nombre) y de una de sus Ramblas. Éste es el corazón comercial de la ciudad. Y en esta misma puerta, a escasos metros, podemos sumergirnos a uno de los refugios utilizados durante la guerra civil española.




Almería, una ciudad tranquila, en donde la gente no sale mucho a la calle los domingos si no es para hacer unas pequeñas compras o irse al paseo marítimo de El Zapillo. Tan tranquila en este aspecto que el primer día que estuve en esta ciudad, un domingo, al ver tan poca gente por la calle, de veras que me preocupé acerca de la vida que me esperaba.


Pero no es esto más que es una ciudad tranquila. También hay que tener en cuenta que hay bastante gente que tiene sus pisos para veranear. Tranquila pero no muerta, ni falta de modernidad. Hace poco se celebraron aquí los Juegos del Mediterráneos, precisamente en la capital de una provincia que vive por y para el Mediterráneo.


Mediterráneo, ahora que te conozco mejor, ahora que vivo contigo,

no me extraña que en tus aguas hayas cautivado a tantas personas,

desde el hombre que va a pensar bajo la luna,

a la familia que juega en tus arenas,

a la canción de Serrat que todo el mundo tiene en boca al verte.

Mediterráneo,

tanto se podría decir de ti

y tanto te queremos...


PD: Y muchas palabras más y más bellas que te mereces, tú, cuna de la civilización occidental.

PD 2: Quedan muchas fotos que mostrar: Puerta de Purchena, El Paseo, el Aljibe... Almería, quizás una ciudad no muy bella ni excesivamente atractiva para el turista, pero desde luego que es verdad que quien vive en ella habla mejor (de ella) de lo que pensaba antes de llegar.


(1) El topónimo Almería procede del árabe andalusí المرية al-Mariyya, y éste de مرأى mara'à , que significa mirador o vigía, porque su función inicial era proteger la ciudad de Bayyana, actual Pechina.


(2) La alcazaba (del árabe qasaba, قصبة, 'ciudadela') es un recinto fortificado dentro de una población amurallada, cuya función era servir de defensa militar.

*Wikipedia


martes, 2 de junio de 2009