Situada en el comienzo de un triángulo (más bien delta) de costa, resguardada por la roca de la montaña, haciéndose inaccesible por su oeste y por el norte, con la vista puesta al Mar y al Sol, sus referencias históricas por naturaleza, ahí se encuentra Almería (1), o si nos paramos a pensar en la etimología de la palabra: al-mar-ía, donde el sufijo -ía denota lugar, establecimiento, ejemplos: panadería, pescadería, carnicería, etc. Quien quiera mirar el verdadero significado y no el mío inventado, que busque al final del post el número que acompaña a la palabra.
Almería es una ciudad mediana, de menos de 200.000 habitantes. De ella, lo que destaca es su puerto, su playa de Zapillo, su casco antiguo y, no podía faltar, su Alcazaba.
Una Alcazaba (2) preciosa, que se alza allá donde comienza la roca, que se camufla bien con su color arcilloso en ella haciéndose pasar desapercibida desde las costas lejanas, y haciendo a su vez de un buen mirador hacia las costas y los mares lejanos. Una fortaleza como la de la Alhambra, algo más pequeña, su hermana pequeña. Y es que aunque quizás no tenga tanto arte, es la segunda construcción árabe más grande en territorio español. Una Alcazaba en ruinas pero bien restaurada, para mantener el recuerdo, una Alcazaba sin precio de entrada, porque la historia, el arte y el recuerdo no tienen precio.
En el paseo por la Alcazaba almeriense retrocedemos al siglo XIII, para descansar nuestros oídos del ruido y gozar de la tranquilidad y la paz, para hacernos un poco más humildes y sencillos a ver la inmensidad del paisaje que la rodea. En ella, desde lo alto, se ve el mar, mucho mar, dominando el mar mientras que nos protegemos con su altura. Nos damos cuenta entonces de cómo es ésta una estructura y una ciudad muy parecida en este sentido a Málaga.
La Alcazaba de Almería es pues, una construcción sencilla, voluminosa, fortificada, dominante del mar y de su barrio árabe que se halla a sus pies, con mirador y vistas a toda la ciudad, un lugar con jardines donde reina la paz de los años y del trabajo bien hecho.
Como decíamos, desde ella se ve su casco antiguo, con su catedral, su plaza del ayuntamiento y sus calles estrechas por las que te pierdes fácilmente. Eso es su casco más antiguo, y siguiendo en el centro de la ciudad podemos encontrar su conocida Puerta de Purchena, lugar de encuentro de su Paseo, de la Calle de las Tiendas (ése es su nombre) y de una de sus Ramblas. Éste es el corazón comercial de la ciudad. Y en esta misma puerta, a escasos metros, podemos sumergirnos a uno de los refugios utilizados durante la guerra civil española.


Almería, una ciudad tranquila, en donde la gente no sale mucho a la calle los domingos si no es para hacer unas pequeñas compras o irse al paseo marítimo de El Zapillo. Tan tranquila en este aspecto que el primer día que estuve en esta ciudad, un domingo, al ver tan poca gente por la calle, de veras que me preocupé acerca de la vida que me esperaba.
Pero no es esto más que es una ciudad tranquila. También hay que tener en cuenta que hay bastante gente que tiene sus pisos para veranear. Tranquila pero no muerta, ni falta de modernidad. Hace poco se celebraron aquí los Juegos del Mediterráneos, precisamente en la capital de una provincia que vive por y para el Mediterráneo.
Mediterráneo, ahora que te conozco mejor, ahora que vivo contigo,
no me extraña que en tus aguas hayas cautivado a tantas personas,
desde el hombre que va a pensar bajo la luna,
a la familia que juega en tus arenas,
a la canción de Serrat que todo el mundo tiene en boca al verte.
Mediterráneo,
tanto se podría decir de ti
y tanto te queremos...
PD: Y muchas palabras más y más bellas que te mereces, tú, cuna de la civilización occidental.
PD 2: Quedan muchas fotos que mostrar: Puerta de Purchena, El Paseo, el Aljibe... Almería, quizás una ciudad no muy bella ni excesivamente atractiva para el turista, pero desde luego que es verdad que quien vive en ella habla mejor (de ella) de lo que pensaba antes de llegar.
(1) El topónimo Almería procede del árabe andalusí المرية al-Mariyya, y éste de مرأى mara'à , que significa mirador o vigía, porque su función inicial era proteger la ciudad de Bayyana, actual Pechina.
(2) La alcazaba (del árabe qasaba, قصبة, 'ciudadela') es un recinto fortificado dentro de una población amurallada, cuya función era servir de defensa militar.
*Wikipedia