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martes, 12 de mayo de 2009

Los Patios

Y llegó la hora de engalanar las casas de la ciudad y de mostrar al visitante el tesoro que Córdoba guarda en su interior: Los Patios.


Después de haber visto ya algo de Córdoba puedo decir que Los Patios ha sido de lo que más me ha gustado, y es que esto es esencia de Córdoba. El Patio cordobés te muestra algo de la típica forma de vida de los cordobeses, ¡y qué envidia que da! ¡Cómo me gustaría tener un rincón como ellos para poder ver pasar el tiempo!


El patio cordobés es un paso atrás en el tiempo, y no porque sean antiguos (ya que los hay también modernos), sino porque te muestra el modo de vida de hace siglos de los cordobeses, y que en buena parte, sigue siendo así.


Unos patios con flores que abren bajo un concurso organizado por la ciudad, pero casi seguro que también abrirían si no hubiera concurso. Los patios dan cobijo para las flores enmacetadas, para fuentes que dejan fluir el agua con la excelencia arábiga, con antiguas herramientas que dejan ver la raíz del pueblo andaluz, con lavaderos en algunos casos, con sus dueños abriendo su casa para el extraño. Esto son los patios y mucho más. Muchas palabras podría decir de ellos pero seguro que son mucho más exactas y emotivas en otros textos. Yo, simplemente doy mi opinión acerca de algo tan sencillo y a la vez tan conmovedor y maravilloso. Al que le guste la tranquilidad y la paz, que venga a ver Los Patios de Córdoba y sentirá envidia de una forma de vida.


Aquí, algunos muestras de su decoración, ¡lástima que las fotos no capten el espacio del patio, su olor y sus sonidos! Si alguien aún así aprecia lo que digo, entonces debéis verlos en directo.







Más fotos próximamente en la web de Picassa. De momento, esto ha sido un aperitivo.

La Cata de Vinos

La Cata de Vinos es más como una feria. Tanto Las Cruces como La Cata de Vinos me recuerdan a una feria. Y eso no es malo, sólo que esperaba algo con más identidad. De donde vengo, le hubieran llamado la Feria del Vino, igual que le llamamos a la del marisco, la Feria del Marisco.


Pero bueno, a parte de esto, decir que la Cata de Vinos es entretenido, es, como Las Cruces, un previo a la tan esperada Feria de Mayo de Córdoba. Y entre tanto y tanto, entre caseta y caseta, unos cuantos vinos para el cuerpo. Decir que el vino típico de Córdoba es El Fino, que para mi entender es un vino blanco parecido a la manzanilla jerezana (seguro que si me escucha uno que entiende de vinos me mete varios guantazos...)

Sobre La Cata decir que fui con uno de mis compañeros de piso y la verdad es que estuvo divertido. Os resume brevemente: nos regalaron dos catas de vino by the face así porque así ná más llegar porque hice amistad con el camarero (jeje), luego nos dieron un 2x1 porque me camelé a la siguiente camarera (yo creo que más bien la dí pena), más tarde conocimos a un italiano y a dos italianas y estuvimos conversando largo y tendido con ellos/as, la verdad es que gracioso; después nos regalaron tres chicas tres copas gratis (esto es así de cierto, se iban y no querían más, nos la dieron de nuevo by the geto), luego fuimos a coger esas tres catas de vino y le dije al camarero ¿y si nos das una botellita por estos tres tickets? Al fin y al cabo cerráis ahora mismito, y el tipo me la dio por los tres tickets, yo lo flipaba. Y ya para acabar, cuando nos estamos marchando llegan unos tipos tó borrachos y nos hacen fotos y tal con sus respectivas, yo me partía la caja. Como esto sea un preludio de La Feria, ¡no quisiera perdérmela!


sábado, 9 de mayo de 2009

Dad vosotros/as el paseo


¿Echaba alguien de menos alguna descripción de alguna excursión o paseo?


La verdad es que podría contaros acerca de lo precioso que está el Alcazar y sus jardines en este mes, o de lo bonito y sencillo que es el museo de Julio Romero de Torres, el pintor cordobés y de las mujeres por excelencia, pero no, a parte de unas pequeñas fotos


 


en este post no hay descripciones de lugares o de sensaciones de paseos por la ciudad, aquí se presentan unas excelentes páginas con las que descubrir Córdoba uno mismo, aunque sea desde la distancia.


¿A ti también te enamora?

Y eso que no has caminado por el corazón de sus calles con la luz de la mañana, el fresco de la tarde o con la luna por la noche, o ni siquiera has respirado su tranquilidad u olido sus calles históricas y blancas. Imáginate una cervecita tranquila en una de sus terrazas y el tiempo parado en una de sus plazas.


Si Andalucía te quiere, los que la visitan, aman a Córdoba.


Las Cruces de Mayo y Madinat Al Zahra

La primera de las fiestas son Las Cruces de mayo. Para el/la que las desconozca, decir que esto se trata de una tradición de origen religioso en el que se visten enfrente de la iglesia una cruz con flores. Este hecho se repite cada año y ha calado como tradición hasta tal punto que se celebra como una fiesta en la que se da premio en forma de dinero para las tres cruces más bellas tras haber sido denominadas así por un jurado. Hasta aquí bien, pero no nos íbamos a creer que la fiesta era adornar con unas cuantas flores y con unas macetas a su alrededor a unas cruces, la fiesta estriba en que se monta un puesto como los de las ferias al lado de la cruz y la gente aprovecha la llegada del buen tiempo para tomarse unas tapitas, raciones, bocadillos, etc. con sus respectivos acompañantes alcohólicos (nota: hay más de uno que decide ir directamente a por el acompañante).

Por cierto, que durante Las Cruces (que se celebran en el puente de Mayo) estuve con acompañante (y no alcohólico). Al acompañante, muchas gracias. Estuvo bien. Fue divertido.


Así que ahí estuvimos viendo Las Cruces durante el día y poco por la noche. Eso sí, decir que por la noche tienen bastante movida juvenil, como la feria de cualquier pueblo pero en grande y en el mismo centro de la ciudad, lo cual siempre es más bello. ¡Ah! Y con las niñas bailando sevillanas por doquier, lo cual siempre es gracioso para uno que viene de fuera. Por cierto, por si alguien acaba por Las Cruces de mayo de Córdoba algún año, decir que las que tienen más fama y buen ambiente son la de La Cuesta del Bailio y la de Santa Marina.


Una curiosidad de Las Cruces: el jueves en el que comenzaron hicieron una comida en el instituto a la que me invitaron. Después de la comida la gente andaba animadilla y nos fuimos a continuar “los aperitivos” a una cruz que andaba por ahí cerca. En esto que vamos a pedir y me dice un profesor, ¿tú has probado el rebujito que es típico de aquí? A lo que yo le contento, ¡Claro! Es esa bebida que tiene hierbas y azúcar en el vaso, pero es mejicano, ¿verdad? El hombre se me queda mirando, piensa un rato y me dice Eso es mojito y es cubano, !anda que pocas ferias tienes tú, ahora lo pruebas!



Y entre Cruz y Cruz, el sábado 2 de mayo mi acompañante y yo nos fuimos a ver las ruinas de la majestuosa ciudad de Madinat Al Zahra, o en su expresión más latina, Medina Azahara, es decir, la ciudad del azahar.

Podría contaros y contaros acerca de Medina Azahara, pero probablemente dería más sandeces que verdades y por tanto os recomiendo hacer mejor una visita a la wikipedia o a su página oficial.


De mi impresión, me deja un paseo de 2km. Andando hasta llegar a las ruinas, puesto que el autobús público no te deja más cerca, y un paseo agradable por los restos de esta ciudad. Cualquier otra cosa que diga seguro que es meter la pata hasta el fondo, puesto que algo entendí del lugar tras la lectura del folleto del que se hace entrega, pero mucho olvidé del mismo, la verdad sea dicha.


Para más impresiones, algunas fotos se presentan:



Mayo

Ahora ya sé el orden en el cual Córdoba se viste de gala y se viste de seda para recibir a todos los visitantes y a todos los cordobeses. Córdoba en el mes de mayo florece como la primavera y sus gentes intentan disfrutar prácticamente durante todos los días del mes con sus fiestas. De hecho, a todo foráneo le dirán los cordobeses que venga a ver la ciudad otra vez en Mayo, y verás además de la ciudad cambiada, a sus gentes con la sonrisa como si enamoradas. Y he aquí pues el orden de las fiestas más importantes:

- Las cruces

- La cata de vinos

- El concurso de patios y rejas

- La feria de Mayo.

De todos estos, decir que hasta el presente he disfrutado brevemente de Las Cruces de Mayo, y un poquitín de los patios preciosos de la ciudad y de sus vecinos. Eso sí, voy a ver si puedo disfrutar un poco más de los patios (y si es posible también de la cata de vinos) durante el fin de semana.


PD: Para más info, visitar http://www.mayocordobes.es/

Pasado y Presente II

Mi desconocimiento acerca de la ciudad hacía para mí que fuese un gran descubrimiento saber que Averroes era un personaje real, que además había vivido en Córdoba. Pero lo más preocupante fue que me quedé tan contento y pensaba que eso era casi todo. Sin embargo, lo que os conté en dicho post era una verdad muy incompleta. Aquí va gracias a la wikipedia una verdad un poco más desvelada.


Y es que Córdoba ha sido el lugar de nacimientos de tres grandes filósofos: el estoico romano Séneca, el musulmán Averroes y el judío Maimónides; pero también nacieron en Córdoba los poetas Lucano, Juan de Mena y Luis de Góngora. Y es de mención especial citar que, aunque no nacidos en Córdoba, fue en Córdoba, en los jardines reales del Alcázar donde los Reyes Católicos le dieron el visto bueno a la empresa de Colón.



Mas no todo en Córdoba es pasado, sino que hay que recordar a los que son de un presente cercano, es decir, presente del bueno o del siglo veinte.

Entre ellos citar al gran pintor Julio Romero de Torres, y a otros algo más conocidos en la cultura popular como Antonio Gala, Manolete, “El Cordobés”, Julio Anguita, el bailaor Joaquín Cortés o hasta el grupo de música Medina Azahara.


Y es esto, precisamente, Medina Azahara, un destino ya visto del que os contaré en unos post de a continuación brevemente.


lunes, 27 de abril de 2009

Pasado y Presente


En esta ciudad ha habido hombres ilustres los cuales desconozco en abundancia. Sin embargo he podido comprobar como una de las páginas webs informáticas que utilizo por parte de la junta vienen de aquí: Averroes.


En esta ciudad hay un pasado ilustre, tanto que llegó a ser la ciudad más grande de occidente en su momento, siendo más grande que la ciudad actual.

Y además del pasado hay algo de presente, y a parte de su ex-alcaldesa que se marcha, podemos ver a Julio Anguita por la ciudad:


http://ecodiario.eleconomista.es/espana/noticias/999979/01/09/Anguita-apuesta-por-una-ciudadania-organizada-capaz-de-obligar-a-los-bancos.html


sábado, 29 de noviembre de 2008

La capital de la tranquilidad: Por Cultura

Allá donde la tierra es roja, donde el río tímido se muestra y se esconde, allá donde el sol reina iluminando las ruinas de una ciudad antigua musulmana, cerca de la Sierra más Morena de la península, en el corazón de una estepa, se levanta una ciudad que se adueña del corazón de las personas que la visitan.


Una ciudad que se presenta si llegas en tren con sus jardines, haciéndote retroceder más de medio siglo te lleva poco a poco hacia sus adentros. Andas distraído por los jardines en una pequeña tranquilidad entre dos carreteras que los aislan, y que te aislan en los mismos. Ves de fondo la ciudad nueva, moderna pero sin caer en el tamaño de las metrópolis que te atrapan, mas tú pasas de largo por entre lo verde, hasta su fin, que no es sino más que un comienzo al recuerdo: una muralla musulmana-cristiana, ha sido poco más de cuarto de hora para retroceder más de medio milenio. Respiras a sus pies, la piedra pone el límite al asfalto. Ante uno, la puerta que se abre, una puerta de entrada a la ciudad sin la puerta, pues es un arco. Entras y el tiempo se para...


No hay ruido, hay solamente paz. Unas callejuelas blancas adornadas de tiesto s de plantas y flores, un laberinto que te atrapa hasta perderte en sus adentros, un pasear distinto y diferente por un Patrimonio de la Humanidad, así, como si nada, una mañana de sábado cualquiera. Caminar y caminar sabiendo que se está viendo algo diferente, algo distinto que no se ve en más lugares, una medina europeizada, una mezquita-catedral, un lugar donde se mezclan el cristianismo y el Islam en una cultura, en un mismo modo de entender la vida, en unos restos históricos que condicionan y marcan el presente de un pueblo, de una ciudad, dotando de identidad a toda una comarca.


Calles y calles blancas que serpentean el sol, que se tuercen y tuercen hasta envolverte en su laberinto. Aquí no hay mapas que sirvan, en sus calles te pierdes, hasta que la sientes, la ciudad, y ya te desenvuelves, dejando de ser un turista como todos aquellos venidos de tantas partes igualmente asombrados que tú que pasean por la medina. Eres un turista hasta que oyes los rumores de las calles que te atrapan y te sientes ya vendido, como uno más, aunque todo sea nuevo. Te imaginas levantarte día tras día con el mismo monumento al abrir la ventana, haciendo una parada en las plazas que dan respiro a las corrientes de aire frío y caliente que se mezclan. Parando para poder asimilar la paz, una paz y una armonía que te hablan más que el tráfico sin parar de otras ciudades del mismo tamaño. Ese pasear, ese pasear casi eterno que hace que cuando sales de La Judería te des cuenta de que el tiempo no se había parado y que seguía corriendo ahí fuera. Pero ante esto, te vuelves y haces como si nunca hubieras salido de ahí, hay algo grandioso que ver.



Al salir de una plazas y de unas calles se alza una torre, como una bandera que representa una región, la torre, como la Giralda a Sevilla pone el toque de identidad a la ciudad. Una torre que guía tu camino hasta que llegas a sus pies, hasta que bordeas las paredes que la aislan para protegerla del tiempo y logras llegar por una de sus puertas al interior de su plaza. Como el Patio de los Naranjos pero sin tener que entrar, para recibirte. Seducido por su fuente y su torre se entra en la Mezquita-Catedral, y nada más entrar se ierguen (¿tiene hache?) esos arcos que tantas veces has visto antes, pero que ahora ves por primera vez. Una infinidad de arcos que arquean tu rostro boquiabierto y que al mismo tiempo te seducen hasta que te arrodillas y besas al suelo, como un musulman orando, para dar gracias por lo que están viendo. Sus arcos, su coro, su mezcla. No tiene mucho más que ver pero su tamaño y su originalidad no tienen igual.

Media hora seducido ante una sala enormemente grande, en espacio techado de una sola sala, la primera nave industrial.




Tras el templo, el Alcázar, pobre, escaso para visitar, humilde como la ciudad. Humilde porque no presume, aunque con su tesoro cualquier otra ciudad presumería sin parar.

Sus sinagogas, sus baños árabes, sus plazas ya nombradas, un río que aparece y desaparece, como sólo un río puede hacer, el Gualdaquivir... Y la ciudad nueva con la plaza de la Corredería, la plaza con su cruz, las calles principales y las otras plazas que no nombro porque su nombre cayó ya en el olvido.


Pero ¿y sus patios?, ¿no he hablado todavía de sus patios? No los vi más que cerrados con sus verjas, aunque al mismo tiempo abiertos para poder observarlos tras ellas. Sus patios y sus flores, todos en su conjunto forman una ciudad dentro de la ciudad. Si has venido hasta aquí fuera de la primavera te ha quedado una cita pendiente, la primavera para ver los patios abiertos.



Por cierto, se me olvidaba, para quien no lo haya adivinado, esa ciudad, esta ciudad, es Córdoba.