jueves, 3 de septiembre de 2009

Final y comienzo de curso (y lo que hay entremedias) - II

Y ahora llegó septiembre. Después de un año trabajando como interino habría llegado el momento de echar un poco la vista atrás y ver qué es lo que ha pasado. Y más o menos lo he hecho, pero no lo voy a contar aquí ahora, ya llegará. En no mucho, espero.


Ahora toca esperar para ver a dónde marchamos, ¡ojalá que caiga una vacante (curso entero) en un lugar normal! Que ya no pido bueno, aunque por el momento, la vacante se antoja un poco lejana. Ya veremos, tiempo al tiempo.


Y uno de los objetos de este post era decir que este próximo año será menos prolífico en las publicaciones del blog (¿quién ha gritado yoohooo entre los lectores? ¡Qué lo he oído!) debido a que en junio-julio volveré a examinarme para las oposiciones y va a tocar estudiar durante el curso. De momento no sé si mucho o menos, pero seguro que sea el tiempo que sea me comerá cierto tiempo que solía dedicar al blog.


Así pues, me despido a la espera de unos pocos post que tenía en la mente y a la espera de un destino para trabajar, y es que por el momento, aún seguimos cerrado por vacaciones….

Final y comienzo de curso (y lo que hay entremedias) - I

El verano 2009 ya es historia aunque oficialmente todavía queden varios días. Todos o casi todos vuelven a sus cosas, unos ya lo han hecho hace más tiempo. Unos se habrán quedado cerca de donde viven, otros habrán viajado, unos habrán aprovechado cada día a tope, otros habrán descansado y lo habrán aprovechado de esta forma. Infinidad de posibilidades hay para el verano, y sin embargo, parece común a todos que a la vuelta de las vacaciones haya un parón, un momento para la reflexión, para echar la vista atrás y ver, pensar, sentir qué es lo que se ha hecho con el verano, aunque me parece aún más importante, parar para saber qué es lo que ha hecho el verano con nosotros, cómo nos hemos dejado seducir por este, si nos ha hecho aprender, si nos ha hecho más felices, si nos ha hecho respirar, si nos ha cambiado, de cualquier manera.


Yo me planto ahora con el final de las vacaciones, sabiendo que aún todavía me quedan varios días de las mismas, puesto que aún no tengo puesto, y me parece que todo está en cierto modo como cuando empezó, casi como si no hubiera cambiado nada. Un año escolar (en mi caso) que se avecina y otra vez parece que saltando al vacío, sin saber por cuánto ni dónde será. Emocionante al mismo tiempo, tengo ganas de cambiar de aires, y eso que…


… Y eso que al final del curso estaba bastante a gusto. No quería marcharme, la verdad. Había cogido cariño al lugar donde estaba, y es que tenía un buen piso y buena compañera, una buena situación, unos buenos compañeros de trabajo y a un grupete de niños y niñas que habían sido un regalo del cielo. Un grupo de los cuatro a los que daba clase que eran buenísimos en comportamiento y en su mayoría, también estudiando. No sé si volveré a tener un grupete parecido. Me demostraron que por ellos merece la pena esta profesión, me enseñaron to keep my alpidistra flying, y me enseñaron a rejuvenecer. Me hicieron recordar cuando yo tenía 16 años cada día que les veía, cómo me lo pasaba de bien con los amigos y las ilusiones que tenía por muchas cosas. Me recordaron esas sensaciones que comenzamos a tener a esa edad. Mientras ellos aprendían algo de trigonometría y de geometría analítica me enseñaron eso que yo había olvidado…En fin... era algo triste llegar las últimas semanas de junio y ver las clases vacías, parecía como si todo hubiera perdido sentido.


Después, sin tiempo para reaccionar, el verano con sus vacaciones comenzó, y con ellas, comencé a viajar más de lo esperado, lo cual fue bueno porque no dejó que me tragara la forma de vida que en cierto modo había dejado atrás. Las mismas calles, las mismas rutinas, lo mismo después de unos cuantos años. No quiero dejar esta parte sin dar saludos a la gente que me acompañó durante estos viajes en Zamora, Barna, Bera, Galicia y Cádiz. Dejo sin nombrar adrede otros sitios en los que estuve, ya que en ellos no estuve con nadie sino conmigo mismo, lo cual fue bueno, logré hacer un pequeño viaje solo sin morir de aburrimiento. Si bien, no encontré algo que me hubiera gustado (y no es lo que muchos de mis lectores masculinos estarán pensando).