jueves, 26 de marzo de 2009

El Faro del Cabo de Gata y San José – 1er. Contacto

En la provincia de Almería se encuentra una de las joyas de la naturaleza de la Península Ibérica.

Si nos situamos en el sur este de la provincia nos encontramos con el archiconocido Parque Natural de Cabo de Gata – Níjar. Podría contar algunas cosas que sé, pero no sería digno del parque. Yo, en realidad no he visto mucho de éste, pues el transporte tiene que ser más bien privado y de éste medio de locomoción carezco. Lo único que os puedo contar lo poco que vi y alguna impresión sobre aquello.

Fue un sábado de comienzos de febrero, si mal no recuerdo, y el viento azotaba la provincia como pocas veces he podido ver después. Era tal el viento, que el mar estaba picado como en las costas gallegas cuando se pica. Era tal el estado del mar en comparación a cómo está por aquí normalmente que de hecho nos paramos en el camino un momento para verlo. Después continuamos el camino y nos acercamos por la carretera que bordea la montaña con la costa a el Faro del Cabo. La carretera era de esas que quitan el hipo, de hecho hay momentos en los que sólo hay un carril para los dos sentidos y hay que ir a velocidades mínimas y pararse si viene el de enfrente para poder buscar un pequeño rellano en la carretera y poder pasar los dos.

Llegamos al Faro y disfrutamos de las vistas desde allí durante unos minutos. No tengo a penas fotos de entonces, pero supongo que en la web habrá muchas y buenas (en mi Picasa ya hay algunas). Podemos comenzar a investigar en los links más clásicos:


http://www.parquenatural.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Cabo_de_Gata


Además de unas pocos fotos en mi web de Picasa.


Más tarde, tras disfrutar de esas vistas y de esa punta del Cabo nos fuimos a un pueblo emblemático de la zona, San José, donde descansamos y comimos en un chiringuito con vistas a la playa en tan agradable ambiente.


Estas son unas breves palabras para describir lo que fue un día agradable y relajado, y para hacernos descubrir un poco más una provincia interesante de visitar y conocer. Éste fue el primer contacto con el Cabo de Gata, espero que en futuro (no tiene por qué ser cercano) haya alguno más.

¡Hasta próxima visita!

lunes, 23 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

jueves, 12 de marzo de 2009

Canjáyar

Yendo hacia el norte de la capital de Almería, caminito de las montañas desde donde se ve el desierto de Tabernas, hicimos hace tiempo, al poco de que llegase aquí, una salida los profesores en la que me invitaron.
Resultó muy curioso descubrir la provincia con los comentarios in situ de los almerienses.
Fue una salida en la que conocer a los compañeros y en la que conocer a esta tierra que me acoge y me acompaña durante un par de meses ya. Fue un paseo por la montaña, por las calles de un pueblo desperdigado entre media de sus Cortijos, un día tranquilo en el que se pensaba mientras que se disfrutaba de las vistas y en la que se anduvo lo justo como para darnos el homenaje que buscábamos para tomar una paellita bien rica acompañada de una cervezas y unas risas.

Fotos: en la Web de Picassa de Yiyi. También hay un enlace en el panel lateral del blog.
Y aquí una del pueblo que he encontrado en el Web:

Volando voy y otras cosas

Me imagino que si vais viendo los telenoticias lo sabréis, pero he de contároslo. Aquí hace un puto viento que te cagas.

Sí, sí, tal cual lo leéis.

Desde que he llegado aquí se levanta un viento de los buenos cada dos por tres. Tan fuerte es el viento que he de confesar que no había visto un viento así en mi vida. Y lo peor de todo es que ocurre a menudo.

Con este tiempo no se puede salir a hacer deporte al aire libre, pero aún así salgo de vez en cuando, porque de lo contrario no haría nada. Pero me da la sensación de que ya no voy a poder hacer mucho deporte cuando haga viento, y esto es así porque cuando hace viento ni la ducha funciona. Y lo peor es que es verdad. El viento hace que la llama del calentador no dure un segundo, y entonces, el calentador hace las veces de caja inservible, y la ducha tiene que ser a la antigua usanza: calentando una olla en el fuego.

Va en serio.

Eso es el viento, y ahora va otra cosa más seria.

En el otro Centro donde estuve, en un colegio de la localidad hubo un maestro de Primaria acusado de “tocamientos”. Bien, ahora, en otro colegio de la localidad donde estoy resulta que hay otro maestro de Colegio acusado de “decir a los niños que si le hacían masajes en las piernas no les ponía tarea”, y por lo visto lo hacía. En fin.

Está claro que hay que tener mucho cuidado con este tema. En estos casos parece que son ciertas las historias, pero aún así, mientras que se demuestra o no, el docente está enterrado. Y lo peor es que si te topas con gente con malicia, algún caso falso se puede dar. Por eso, cada vez que me quedo en el aula con pocos alumnos/as por razones diversas: final de un examen, preguntas de lo explicado, etc. Hay que tomar precauciones como dejar la puerta abierta, no dejar que se queden dos o menos alumnos/as solos, especialmente si son chicas, intentar resolver las dudas en la biblioteca del instituto o en otras salas frecuentadas, etc. Hay que tener tal precaución que se llega hasta el punto (por lo menos es mi caso) de no poner tan siquiera la mano en el hombro a ningún alumno.

Mucho ojo.

martes, 3 de marzo de 2009

MiniHollyWood Tabernero

Y el domingo siguiente pasamos de los refugios a los estudios de cine del desierto de Almería, entre ellos, el más conocido, el MiniHollyWood.

Así que ya ven, tomando un bus camino del desierto de Tabernas me paré en el mismo desierto, y tomé la entrada para el Fort Apache. Cámara en mano me adentré camino de la reserva de indios, por la herrería, por el jardín de cactus, por la minería, por la barbería, la herrería, etc. Un camino sinuoso que me adentraba en la Gran Plaza del Fuerte. Ahí, entre el First Bank, el Saloon y el edificio del Sheriff esperé junto con otra multitud al comienzo del espectáculo. El show había comenzado, un atraco, unos tiros, un hombre arrastrado por caballo, un ahorcado, un preso y todos muertos. Veinte minutos de vuelta al antiguo Oeste. Y yo, pasándomelo como un niño.



Sí, sí, lo sé. Soy un guiri total. Pero me lo pasaba como un enano en el Oeste almeriense en el que rodaron parte de sus filmes Sergio Leone, Clint Eastwood o incluso alguna escena de Indiana Jones. Y todo en el desierto, si bien, no un desierto de dunas, sí un desierto diferente: rocoso y montañoso. Y bello en su conjunto.


Y junto al lejano Oeste del desierto español se encuentra una reserva natural, o más bien claro, un zoológico. Allí había de todo un poco: reptiles como iguanas, serpientes; aves tropicales de todo tipo, monitos, lobos salvajes, hienas, un lince ibérico, unos osos, un tigre, una pantera, una leona, un rinoceronte, cebras, jirafas, un rinoceronte, etc.



La verdad es que es difícil de imaginar cómo sobreviven en el desierto por mucho que les cuiden.

Y yo que no había estado en un zoológico desde mi niñez, pues la verdad es que me entretuvo bastante, si bien no paraba de preguntarme si realmente merecía la pena la estupidez humana de tener estos animales en cautiverio como exposición aunque también bajo la excusa de su protección. Mas las preguntas no fueron demasiado profundas, tuve que ir con prisa para no perder el autobús de vuelta y quedarme tirado en el desierto durante cinco horas más. Así que raúdo y veloz con paso firme me dirigí a la salida y esperé al otro lado de la carretera al autobús, justo donde comenzaba el precipicio hacia un valle. Y allí esperé, y esperé, y esperé. Mis peores pesadillas pasaban por mi cabeza, preveía que el autobús se retrasaría unos minutos pero no esperaba que se retrasara unos 20-25 minutos. Por mi cabeza ya pasaban pensamientos como:

  • aquí estoy tirado en el medio del desierto hasta que aparezca otro bus en el medio del ocaso

  • tírate por el valle cabeza abajo

  • puta mierda de transporte que hay por aquí

  • si La Muerte tenía un Precio, ¿cuánto pagaría yo por un puto autubús en el desierto?

  • Hago autostop


Hasta que por fin la película tuvo un final feliz y el autobús llegó...


Una mañana de película en el Desierto de Tabernas, y todo ello en el mismo domingo en el que se decía aquello de...

... and the Oscar goes to...

¡Alcobendas!

¡Quién nos lo iba a decir!


Dame la mano y vayamos a los refugios

Al llegar a Almería en autobús este sábado pasado tenía ganas de ir al servicio. Estaba cerrado por limpieza y se indicaba el más próximo. El anciano que venía detrás mía no sabía bien dónde quedaba y le dije que me siguiera, en esto que comienza a hablar conmigo, un hombre bien simpático de edad bien avanzada. Y en el camino, el hombre se agarra a mi brazo hasta llegar al servicio, donde por suerte, me suelta el brazo... Entonces acabo antes que él y me voy a marchar, pero el hombre es mantiene buenos reflejos mentales y logra soltarme un chascarrillo mientras él acaba de orinar. Y al acabar nos vamos juntos hasta la salida de la estación charlando de nuevo. Ya en la misma salida de la estación el hombre me da conversación por un par de minutos más y pasa de agarrarme el brazo a tomarme la mano mientras que habla y no para de hacerme elogios. Que nadie piense mal, era un hombre de 80 años que le gustaba sentir a las personas mientras que habla. A mí lo que me gustaría sentir es más bien saber porqué no se lavó las manos antes de agarrarme la mía... xDD


Y una vez hecho esto tocaba caminar solo.


Paseé por el Centro de Almería, pero ya se me queda chico. Quizás tendría alguna zona que ver de interés pero no es recomendada para turistas, desde lejos se ve que son zonas un tanto deprimidas, y sí, son de interés, puesto que están situadas en el antiguo barrio del Aljibe, el barrio antiguo árabe. Pero mejor ir un día sin cartera por ahí cuando no se conoce.

Mas esto no tiene mayor importancia, tuve la suerte de poder visitar los refugios de la Guerra Civil. Normalmente hay que reservar, pero si esperas hasta el último minuto en la entrada puedes entrar en lugar de alguien que hubiera reservado pero que no vaya. Y así fue.


Una visita por los refugios en el mismo Centro de Almería, unos refugios con capacidad para unas 34.000 personas para cuando la población era de 50.000. Para el resto de personas había otras alternativas igualmente válidas.

Estos refugios tienen múltiples puntos de acceso, tienen un recorrido con visita guiada y se mantienen prácticamente en su totalidad como en la época. Podría detallarlos con más precisión pero creo que en la Web y con algunas fotos podéis haceros una mejor idea.





Ahora bien, lo gracioso del final es que en el recorrido proyectan vídeos narrativos de dibujos recreando una posible historia que ocurriese en los refugios. En éstos aparecía un abuelo y su nieto y la forma de afrontar los bombardeos. Lo curioso es que la visita se acaba con un vídeo en el que el abuelo y el nieto salen a ver el mar cogidos de la mano...