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miércoles, 17 de diciembre de 2008

La Mar Bella y los mantecados

Hay un lugar donde la playa es artificial pero no importa,
desde ellas se puede ver el mar que en su horizonte se redondea.
Un mar azul, azul como el mar,
y una tranquilidad dada por la mar.
Cerquita del mar hay un casco antiguo, con unas calles blancas puramente andaluzas, con una plazas que invitan al descanso y a la paz, y con sus naranjos y sus flores nos colorean el día.
Podríamos hablar de esta ciudad pero seguramente ya sepáis mucho de ella.
Esta ciudad no es sólo Puerto Banús, aunque muchos lo crean.
Esta ciudad fue antes un pueblo en el que la gente encontró un gran atractivo,
Que la mar es bella.








Ya alejados del mar, en el corazón geográfico de Andalucía, a medio camino entre Sevilla, Córdoba y Málaga se encuentran los 3 caminos. En el cruce una roca con cara de mujer pone rostro a la zona y hace de puerta a la ciudad a la que llaman Antequera.
Entre tal cruce de caminos para el comercio no cabe otra posibilidad que en ese lugar crezca una ciudad con riquezas, y así se presenta ella, sus edificios de corte clásico, su plaza de toros y su castillo se imponen majestuosos.
Y entre tanto camino, unos dulces en forma de mantecados para saciar las hambres y alegrar la parada en el camino.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Burros-Taxis

Siguiendo La Costa del Sol, dejando atrás Málaga, Torremolinos y Benalmádena, antes de llegar a Fuengirola y a Marbella, se encuentra uno por el camino con un pueblo en lo alto del monte que reina la costa de los alrededores. Accediendo a éste por la carretera que zigzaguea la colina, viendo Fuengirola a sus pies, se llega a Mijas.

Típico pueblo blanco de esos de esta tierra, pequeñito, con tres calles y dos plazas que ver, con un mirador desde el que se llega a ver Marruecos en un día soleado y despejado, con un toque turístico que hace de este pueblo que no caiga en el olvido.

Un pueblo que ha dejado sus orígenes pesqueros por un futuro más turístico, un pueblo que guarda para los turistas sus tradiciones más peculiares, como puede ser los burros, los burros de Mijas, los burro-taxis. Esto es Made in Spain, vamos. A más de uno le ponía yo orejas de burro...

En fin, que esto es Mijas, un pueblo bonito para ver en un par de horas, o para pasar una mañana o una tarde leyendo en su mirador. Un pueblo con sus tiendas para turistas, con sus plazas para el visitante, un pueblo en el que pasas una mañana pero en el que no importaría pasar una temporada.


El “único” lugar de la provincia donde puede nevar

Yendo hacia el norte buscando las montañas aparece un pueblo convertido en ciudad en la tierra del sol donde dicen que llega hasta nevar. Tal curiosidad así hace que a uno no le quede otra opción que tener que visitar tales remotas tierras para comprobar si aquello puede ser cierto.

Entre caminos que buscan las faldas (de las montañas) como buen andaluz, se llega tras ver cómo esta tierra es verde cuando caen tres lluvias a la ciudad de Ronda.

Pueblo en sus orígenes, blanco como el casi único color que puede existir en las casas de Andalucía, en lo alto de la sierra, entre barrancos, en un valle nacido entre las rocas como si le hubiera dado un corte a la montaña, como si le hubieran dado un Tajo. El Tajo de Ronda es más impresionante que el Tajo que pasa por Madrid. Aquí el Tajo divide la ciudad en dos, es un corte en la montaña que impresiona a todos sus visitantes. Dos puentes intentan unir aquello que la naturaleza separó y hacen con sus piedras el recuerdo de todo un pueblo. El puente musulmán y el puente del siglo XVIII unen la ciudad más antigua con la más moderna.

Se entra por la ciudad y se llega al mirador del parque donde uno se queda embelesado minutos y minutos mirando al paisaje que se presenta, respirando felicidad. Tras una brisa que te despierta de la pausa se dirije el rumbo por el borde del Tajo, casi agarrándose uno para no caerse (exageración realizada para darle a esto un toque más novelístico), se bordean edificios clásicos del lugar mirando a éstos pero sin perder la mirada del Tajo, que te absorbe con sus rocas, el río que cobija en su fondo y el verde que nace alrededor de éste. Caminando pocos metros de esta manera se llega a la plaza de toros y al puente moderno. Cruzas por el mismo y te quedas parado en varios miradores, mirando y fotografiando el momento. Unas vistas maravillosas.

Pero despiertas de nuevo y sigues con el camino, te pierdes por su casco antiguo, tranquilo, blanco, monumental, con sus plazas y sus pequeñas zonas verdes, todo un paseo que se puede alargar un par de horas con tranquilidad en el que se disfruta de la ausencia del ruido, del calor y de estar en un pueblo único.


viernes, 14 de noviembre de 2008

November rain?


"Is is always the sun shining here?"
"Oh, not at all! Only when it's not burning..."
- from Asterix en La Costa del Sol


Un día soleado en la costa, bueno, perdón, disculpen; no en cualquier costa, comienzo de nuevo: un día soleado en la Costa del Sol. Describo:
un sol que te despierta, una manga larga que sobra en noviembre, un mar que ciega con el reflejo del sol, un color azul límpido y transparente, unas casas blancas que piden a gritos una sombra, un cielo azul como el verano, una paella en la playa de Chanquete para ver que no está muerto, que ahí está su playa, su gente, su color, su paz, su tranquilidad, su barca... todo dice que Chanquete no ha muerto y que seguimos queriendo tener un verano azul en el que volvamos a vivir con ilusión aquellos días de disfrute, en el que descubríamos la vida...



Aquí en Andazulía se descubre la vida, se descubre la tranquilidad que robó un día la gran ciudad del centro, se descubre que el pescaito frito no es sólo para el verano, que el verano no acaba a finales de agosto, se descubren cosas que no lograbas ver antes.

Bien, cuento la película:
Un domingo en Nerja. Ubicación: el este de Málaga, pero Málaga, se nota que esto no es Granada, es Málaga, para mal y para bien, el penúltimo pueblo de la costa hasta llegar a Granada.
Nerja, el pueblo de la cueva encantada, una cueva grandiosa, extraña, alta como ella sola, con la estalactita más alta del mundo que en realidad es una columna que sirve de apoyo para toda una sala de unos 30-40 metros de altura.

Una cueva que guarda en su interior tanto tesoro como lo que se ve en el exterior, en el pueblo mismo.


No hace falta mucho para que te enamore, un par de playas bastante vírgenes, unos montes de fondo de escenario, un agua cristalina como pensaba que sólo existía en El caribe, un centro de pueblo pequeño que recuerda sus orígenes pesqueros, una y dos casas blancas, y tres y cuatro, hasta el infinito puesto que este tesoro no podía quedar escondido mucho tiempo y ha sido invadido por las inmobiliarias. A pesar de eso, su corazón, su centro, se mantiene puro. Por éste caminas a lo largo de su paseo marítimo hasta llegar al mirador, a su Puerta de Europa particular, nombrada así por Alfonso XII.
Un día de noviembre en el que pisé la playa en un día soleado, azul como el ya comentado verano, ¡pero no me canso de repetirlo! Una carrera por la playa, la gente tomando el sol, una paella en el chiringuito de la playa, perdón, en El Chiringuito de la playa; y es que lleva más de 20 años abierto y llevado por el mismo dueño, que salió en la serie, que ha hecho del plato de paella la reina del lugar, que hace que vengan y vengan turistas y que no por ello deje de ser original y agradable, que te deja repetir hasta que tu estómago explote sin pagar ni un duro más, que hace sus paellas con leña, que da de comer gratis a los que no tienen dinero, que da trabajo a varios inmigrantes... ¿se puede decir más? ¡Ah, sí! ¡Qué la cerveza estaba de muerte!

Una comida tras la cual se abre la puerta de Europa, donde uno se queda parado ante ésta. Ya sé por qué esto es la tierra prometida para muchos, un auténtico paraíso. Simple, sólo el mar y un paseo tranquilito, con sus montañitas, ¡pero qué tranquilidad!

Y ante tanto gusto a uno no le queda más que volver, volver por la costa y ver cómo la carretera parece que piensa lo mismo que tú, yo del mar y del sol no me alejo, y ves cómo el coche se agarra a las curvas que hace la costa, carretera y mar, los dos juntitos, los tres sabemos quién marca el ritmo.

Si alguna vez fue Guns N' Roses mi grupo favorito, y si su canción November Rain hizo que pasara momentos íntimos en un otoño lluvioso, creo que si hubiera vivido antes mi vida aquí no hubiera entendido eso. November rain is so far from La Costa del Sol... Nunca entendí hasta ahora un dicho inglés muy famoso, creía que se debía solo a que venían a España en verano, a lugares como Las Baleares o Levante, pero ahora entiendo el dicho the rain in Spain stays in the plane. La verdad, no hace falta irse tan lejos para disfrutar de El Caribe y disfrutar de la camiseta de manga corta durante todo el día en un November sin Rain que alarga el tan maravilloso Verano Azul.




martes, 4 de noviembre de 2008

Tras la oscuridad viene la luz

Efectivamente, tras haber visto como el fin de semana era uno de esos pasados por agua en los que no se podía salir a la calle más que para aprovisionarte para no volver a salir en unos días, y tras ver cómo el dicho malagueño de que no hay sábado sin sol ni mozita sin amor se quedó para mejores tiempos, llegó el domingo, como muchos afirmarían, hasta salvador, que trajo la luz e hizo una mañana de idilio. Por el paseo marítimo de Málaga se veía el sol a lo lejos, que lo iluminaba todo y que era el jefe de orquesta de un festival de colores. El azul del cielo, el azul brillante del mar, las casas de colores que dejaban de ser grises, la arena que volvía a lucir amarilla como en una plaza de toros, la gente por la calle dando el paseo que se le había prohibido en los días anteriores, los niños corriendo y el mar poniendo la música suave de fondo. Azul, amarillo, rojo, verde, sonrisas y alegrías, gente a raudales, la tranquilidadd de un domingo...todo un encaje de colores que mezclados unos por aquí, otros por allá, y otros tantos por todos los lados, hacían en conjunto un lienzo con perspectiva cruzada, mezclada, sin una única, que hacían de todo ello el más vivo retrato, en el paseo de Pablo Ruiz Picasso, de uno de sus cuadros.

sábado, 1 de noviembre de 2008

No hay sábado sin sol...

No hay sábado sin sol ni mozita sin amor (o sin novio, o algo así). Eso es lo que cuenta un dicho popular de Málaga, la ciudad de los boquerones, aunque a decir verdad, uno escucha eso un fin de semana como éste y se echa a reir. Resulta que desde este viernes no ha parado de llover, viernes y sábado, y quién sabe si también el domingo...
Es más, desde que llegué ha llovido un ratillo. Si llegué aquí un lunes por la tarde, el martes cayó la tormenta del año, la semana siguiente llovió otro día, y este fin de semana ha sido de agua constante. El guadalmedina, el río de la ciudad, que más bien es un arroyo (de la Vega) por su caudal, ha vuelto a tener agua por unas horas. Eso sí, ahora se ha ido.
Fijaos bien si ha llovido que resulta que el edificio de enfrente a donde estoy se ha encharcado de tal manera que con las goteras pertinentes ha habido una filtración que ha hecho que el transformador de la manzana de pisos ardiera. Se fue la luz mientras veía perder a Rafa Nadal y el viernes tarde y noche de los muertos se convirtió en un día sin luz. Y sin agua, porque resulta que sin luz no funcionan los motores y tampoco hay agua. Ya ves, Málaga sin sol y sin luz. De verdad que me da que sospechar que la ciudad llora porque he llegado, ¿tanto mal la causo?

Málaga, Málaga... La verdad es que tenía muchas ganas de conocer la ciudad, de las ciudades de Andalucía era una de las que quería ver prontito. Y ya estoy aquí, y os cuento un poco.
Málaga es una ciudad fundada tiempo ha, no me preguntéis bien cuando, pero yo creo que remotamente por la época fenicia, griega o por ahí. Habrá que buscar en wikipedia... Espera... Fenicios!
Bien, pues fundada por los fenicios, esto tiene poco de restos antiguos. Los restos más antiguos que tiene, y casi los únicos junto con la catedral, son los restos árabes que se sitúan a lo alto de una colina. Ahí están el Gibralfaro y la Alcazaba, curiosos de ver aunque sólo tiene piedras y ninguna sala espectacular, más imponente desde abajo que desde fuera. Resulta que no se han conservado nunca demasiado, y es ahora cuando les hacen más caso al tema. Descansa a sus pies un anfiteatro que me imagino que será ya romano. De ahí, si queremos ver algo clásico y monumental nos tenemos que ir a la catedral, llamada la manquita, porque sólo tiene una torre al quedarse sin construir la otra por falta de presupuesto.

Y de clásico monumental, más o menos se acabó. Tenemos para ver, eso sí, otras cosas, como la plaza de Toros, la Plaza de la Merced, la casa natal de Picasso, el museo Picasso, y alguna que otra callejuela, plaza, teatro y parque. Bueno, parques... No he visto una ciudad con menos parques en mi vida. Aquí tienen uno cerca del mar pero que no es gran cosa, y ya te tienes que ir a las afueras si quieres ver algo verde. Aquí predominan las callejuelas que suben y bajan y que medio se caen, por lo menos por el barrio en el que ando, pero bueno, eso tiene su encanto, a mí me gusta. Y bueno, luego tiene su archiconocida calle principal calcada de la calle Preciados, que se hace llamar la calle Larios. A mí cuando me lo dijeron por primera vez pensaba que era la calle de los cubatas. Supongo que no sería el único en pensar cosas por el estilo...
Málaga y su centro es chiquitito, te puedes dar un paseo por éste y conocértelo en una tarde larga y sin ningún problema te puedes marchar contento de haberlo visto todo, o casi... porque como te vayas de Málaga sin ver a su equipo de fútbol este año serás un raro. El Málaga Club de Fútbol, que está en puestos altos esta temporada se supone que juega hoy contra el Barça, aquí la locura está desatada y la gente está alegre de ver como el equipo de su ciudad recibe a uno de los grandes. Eso sí, el Málaga será bueno en Liga porque en la Copa... Resulta que mi tío consiguió un par de entradas para ver el partido de Copa de este pasado miércoles contra el Mallorca, y pahí que fuimos. Un partido un tanto soso en un estadio bien majete con empate a uno que lo deja todo para dentro de dos semanas. Pero, ¡eh! ¡La sensación de ver un partido en directo fue grandiosa!
Y ya para acabar, uno de los encantos de esta ciudad es la playa, que aunque no sea una maravilla, sí que da un cierto atractivo con su paseo marítimo lleno de gente haciendo deporte, y con el mar siempre recordando que el mundo es una pequeña isla, because wherever you may stand, the land is just a little island surrounded by an endless sea.. (*)

En fin, esto es Málaga ciudad, no es bella en especial pero todo el mundo lo dice, eso sí, este lugar parece que marca a sus visitantes y habitantes por su gente. De esto, dadme tiempo para ir contando.

(*) quote stolen from Truman

domingo, 26 de octubre de 2008