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martes, 9 de junio de 2009

Roquetas de Mar

Cuando se nombra esta ciudad lo primero en lo que uno piensa es en croquetas.

Lo segundo en lo que se piensa es en los guardias civiles y en su buen trato que tuvieron con un ciudadano.

Y en tercer lugar, pero ya de lejos, se piensa en sol y playa.


Roquetas tiene su faro, su castillo, su centro comercial Gran Plaza (que recuerda al Plaza Central de Málaga y que tiene más comercio que la propia capital), sus Urbanizaciones para turistas y las playas “vírgenes” que quedan después de ella en el parque natural del que hemos hablado ya alguna vez que se llama Punta Entinas-Sabinar.

De Roquetas es famoso también su localidad de Aguadulce, que está algo alejada de Roquetas pero que pertenece a ésta. Aguadulce llega a tener mucho ambiente en verano y puede llegar a ser segunda residencia para la gente de Almería.

Y entre Aguadulce y Roquetas hay una Cañada Real, bien agradable para pasear, correr o ir en bici. También es un lugar donde la gente va a hacer barbacoas o a pasar el día cuando hace buen tiempo. Todo ello, pegadito a la playa mientras que pasas por algunas salinas y ves la sierra al fondo. Agradable desde luego.


De Roquetas hablaré de su playa, de su arena. Odiada por unos y amada por otros, os cuento cómo me vendieron a mí la playa de Roquetas, a la que yo, como un turista más que busca sol y playa, no sabe apreciar su calidad.


La arena de su playa es gordita y cuando anda el turista por ella no es del todo agradable, sin embargo, me han contado algunos “roqueteros” que se sienten bastante orgullosos de ella por las siguientes razones:


  • Es una arena que cuando hace viento no se vuela y por tanto la playa resiste más sin ser tragada por el mar.

  • Además esto hace que a los bañistas no les moleste tanto la arena al haber viento, puesto que no se vuela.

  • Al ser una arena gordita hace que sea una arena mucho más fácil de limpiar, me decían que hasta se puede ir sin toalla y una vez seco sacudirse para quitarse la arena que se haya quedado en el cuerpo. ¡Hagan la prueba en una playa de arena fina!


Y estas son algunas de las cualidades de Roquetas, con algunas fotos de ciertos momentos característicos o interesantes de los que poseo.



La ciudad de Almería

Situada en el comienzo de un triángulo (más bien delta) de costa, resguardada por la roca de la montaña, haciéndose inaccesible por su oeste y por el norte, con la vista puesta al Mar y al Sol, sus referencias históricas por naturaleza, ahí se encuentra Almería (1), o si nos paramos a pensar en la etimología de la palabra: al-mar-ía, donde el sufijo -ía denota lugar, establecimiento, ejemplos: panadería, pescadería, carnicería, etc. Quien quiera mirar el verdadero significado y no el mío inventado, que busque al final del post el número que acompaña a la palabra.

Almería es una ciudad mediana, de menos de 200.000 habitantes. De ella, lo que destaca es su puerto, su playa de Zapillo, su casco antiguo y, no podía faltar, su Alcazaba.


Una Alcazaba (2) preciosa, que se alza allá donde comienza la roca, que se camufla bien con su color arcilloso en ella haciéndose pasar desapercibida desde las costas lejanas, y haciendo a su vez de un buen mirador hacia las costas y los mares lejanos. Una fortaleza como la de la Alhambra, algo más pequeña, su hermana pequeña. Y es que aunque quizás no tenga tanto arte, es la segunda construcción árabe más grande en territorio español. Una Alcazaba en ruinas pero bien restaurada, para mantener el recuerdo, una Alcazaba sin precio de entrada, porque la historia, el arte y el recuerdo no tienen precio.

En el paseo por la Alcazaba almeriense retrocedemos al siglo XIII, para descansar nuestros oídos del ruido y gozar de la tranquilidad y la paz, para hacernos un poco más humildes y sencillos a ver la inmensidad del paisaje que la rodea. En ella, desde lo alto, se ve el mar, mucho mar, dominando el mar mientras que nos protegemos con su altura. Nos damos cuenta entonces de cómo es ésta una estructura y una ciudad muy parecida en este sentido a Málaga.

La Alcazaba de Almería es pues, una construcción sencilla, voluminosa, fortificada, dominante del mar y de su barrio árabe que se halla a sus pies, con mirador y vistas a toda la ciudad, un lugar con jardines donde reina la paz de los años y del trabajo bien hecho.


Como decíamos, desde ella se ve su casco antiguo, con su catedral, su plaza del ayuntamiento y sus calles estrechas por las que te pierdes fácilmente. Eso es su casco más antiguo, y siguiendo en el centro de la ciudad podemos encontrar su conocida Puerta de Purchena, lugar de encuentro de su Paseo, de la Calle de las Tiendas (ése es su nombre) y de una de sus Ramblas. Éste es el corazón comercial de la ciudad. Y en esta misma puerta, a escasos metros, podemos sumergirnos a uno de los refugios utilizados durante la guerra civil española.




Almería, una ciudad tranquila, en donde la gente no sale mucho a la calle los domingos si no es para hacer unas pequeñas compras o irse al paseo marítimo de El Zapillo. Tan tranquila en este aspecto que el primer día que estuve en esta ciudad, un domingo, al ver tan poca gente por la calle, de veras que me preocupé acerca de la vida que me esperaba.


Pero no es esto más que es una ciudad tranquila. También hay que tener en cuenta que hay bastante gente que tiene sus pisos para veranear. Tranquila pero no muerta, ni falta de modernidad. Hace poco se celebraron aquí los Juegos del Mediterráneos, precisamente en la capital de una provincia que vive por y para el Mediterráneo.


Mediterráneo, ahora que te conozco mejor, ahora que vivo contigo,

no me extraña que en tus aguas hayas cautivado a tantas personas,

desde el hombre que va a pensar bajo la luna,

a la familia que juega en tus arenas,

a la canción de Serrat que todo el mundo tiene en boca al verte.

Mediterráneo,

tanto se podría decir de ti

y tanto te queremos...


PD: Y muchas palabras más y más bellas que te mereces, tú, cuna de la civilización occidental.

PD 2: Quedan muchas fotos que mostrar: Puerta de Purchena, El Paseo, el Aljibe... Almería, quizás una ciudad no muy bella ni excesivamente atractiva para el turista, pero desde luego que es verdad que quien vive en ella habla mejor (de ella) de lo que pensaba antes de llegar.


(1) El topónimo Almería procede del árabe andalusí المرية al-Mariyya, y éste de مرأى mara'à , que significa mirador o vigía, porque su función inicial era proteger la ciudad de Bayyana, actual Pechina.


(2) La alcazaba (del árabe qasaba, قصبة, 'ciudadela') es un recinto fortificado dentro de una población amurallada, cuya función era servir de defensa militar.

*Wikipedia


miércoles, 1 de abril de 2009

Vírgenes, vírgenes...

... playas vírgenes!


Bien, después de este título y la consecuente decepción, comienza el post (hay que ver lo que hay que hacer para que se me lea).


En la costa, en la mitad del recorrido de una punta de los invernaderos a la otra, podemos encontrar algo de lo que es bien famosa la provincia de Almería: sus playas vírgenes.

Es cierto que las más famosas se encuentran en Levante, en el Cabo de Gata, si bien, en el Poniente podemos disfrutar también de otras como son las que se encuentran en el Parque Natural de Entinas-Sabinar.


http://www.porlibre.com/Andalucia/entinas.htm


En este parque destacan sus marismas, sus salinas y la tranquilidad y el desahogo que allí se encuentran.

El día que le rendí visita fui en un bicicleta que alquilé en la Urbanización de Roquetas, y fui tan feliz con la bici como un niño. Era un placer mental más que otra cosa, pero la estampa era la siguiente: ir en bicicleta en manga corta viendo el mar por un paraje natural, como en un verano azul.

Si bien, no todo lo que reluce es oro, y he de confesar que esa imagen de mis amores no podía durar mucho, y es que resulta que los caminos de dicho parque no son muy practicables para la bicicleta por culpa de la arena de la playa, que hace imposible el rodar con la bici. Además, los caminos no están para nada bien indicados ni bien establecidos, por lo que mis ganas de llegar a Almerimar en bicicleta desde Roquetas se deshizo en pedazos. Me quedé a mitad de camino, justo antes de llegar al faro y a la base militar, que hacían un buen contraste con los flamencos que pude observar, ¿que qué habían perdido allí? Pues la verdad es que no lo sé, todo lo que puedo decir es que el agua donde se posaban estaba muy salada, de hecho, esta zona era un lugar bien conocido por sus desalinizadoras.





viernes, 14 de noviembre de 2008

November rain?


"Is is always the sun shining here?"
"Oh, not at all! Only when it's not burning..."
- from Asterix en La Costa del Sol


Un día soleado en la costa, bueno, perdón, disculpen; no en cualquier costa, comienzo de nuevo: un día soleado en la Costa del Sol. Describo:
un sol que te despierta, una manga larga que sobra en noviembre, un mar que ciega con el reflejo del sol, un color azul límpido y transparente, unas casas blancas que piden a gritos una sombra, un cielo azul como el verano, una paella en la playa de Chanquete para ver que no está muerto, que ahí está su playa, su gente, su color, su paz, su tranquilidad, su barca... todo dice que Chanquete no ha muerto y que seguimos queriendo tener un verano azul en el que volvamos a vivir con ilusión aquellos días de disfrute, en el que descubríamos la vida...



Aquí en Andazulía se descubre la vida, se descubre la tranquilidad que robó un día la gran ciudad del centro, se descubre que el pescaito frito no es sólo para el verano, que el verano no acaba a finales de agosto, se descubren cosas que no lograbas ver antes.

Bien, cuento la película:
Un domingo en Nerja. Ubicación: el este de Málaga, pero Málaga, se nota que esto no es Granada, es Málaga, para mal y para bien, el penúltimo pueblo de la costa hasta llegar a Granada.
Nerja, el pueblo de la cueva encantada, una cueva grandiosa, extraña, alta como ella sola, con la estalactita más alta del mundo que en realidad es una columna que sirve de apoyo para toda una sala de unos 30-40 metros de altura.

Una cueva que guarda en su interior tanto tesoro como lo que se ve en el exterior, en el pueblo mismo.


No hace falta mucho para que te enamore, un par de playas bastante vírgenes, unos montes de fondo de escenario, un agua cristalina como pensaba que sólo existía en El caribe, un centro de pueblo pequeño que recuerda sus orígenes pesqueros, una y dos casas blancas, y tres y cuatro, hasta el infinito puesto que este tesoro no podía quedar escondido mucho tiempo y ha sido invadido por las inmobiliarias. A pesar de eso, su corazón, su centro, se mantiene puro. Por éste caminas a lo largo de su paseo marítimo hasta llegar al mirador, a su Puerta de Europa particular, nombrada así por Alfonso XII.
Un día de noviembre en el que pisé la playa en un día soleado, azul como el ya comentado verano, ¡pero no me canso de repetirlo! Una carrera por la playa, la gente tomando el sol, una paella en el chiringuito de la playa, perdón, en El Chiringuito de la playa; y es que lleva más de 20 años abierto y llevado por el mismo dueño, que salió en la serie, que ha hecho del plato de paella la reina del lugar, que hace que vengan y vengan turistas y que no por ello deje de ser original y agradable, que te deja repetir hasta que tu estómago explote sin pagar ni un duro más, que hace sus paellas con leña, que da de comer gratis a los que no tienen dinero, que da trabajo a varios inmigrantes... ¿se puede decir más? ¡Ah, sí! ¡Qué la cerveza estaba de muerte!

Una comida tras la cual se abre la puerta de Europa, donde uno se queda parado ante ésta. Ya sé por qué esto es la tierra prometida para muchos, un auténtico paraíso. Simple, sólo el mar y un paseo tranquilito, con sus montañitas, ¡pero qué tranquilidad!

Y ante tanto gusto a uno no le queda más que volver, volver por la costa y ver cómo la carretera parece que piensa lo mismo que tú, yo del mar y del sol no me alejo, y ves cómo el coche se agarra a las curvas que hace la costa, carretera y mar, los dos juntitos, los tres sabemos quién marca el ritmo.

Si alguna vez fue Guns N' Roses mi grupo favorito, y si su canción November Rain hizo que pasara momentos íntimos en un otoño lluvioso, creo que si hubiera vivido antes mi vida aquí no hubiera entendido eso. November rain is so far from La Costa del Sol... Nunca entendí hasta ahora un dicho inglés muy famoso, creía que se debía solo a que venían a España en verano, a lugares como Las Baleares o Levante, pero ahora entiendo el dicho the rain in Spain stays in the plane. La verdad, no hace falta irse tan lejos para disfrutar de El Caribe y disfrutar de la camiseta de manga corta durante todo el día en un November sin Rain que alarga el tan maravilloso Verano Azul.