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domingo, 14 de junio de 2009

Mojácar

La visita a Mojácar fue hace ya algunas semanas. Todo comenzó con mis ansias de conocer el este de la provincia un poco más. 

Me habían hablado de las virtudes de esta zona, en las que destaca Vera, los Vélez (Vélez-Blanco, Vélez-Rubio), El propio Cabo de Gata (La Isleta del Moro, la Playa de los Muertos, San José, etc), y otros lugares. De ellos me llamaba la atención conocer alguno, y el que mejor combinación tenía para llegar el bus era Mojácar. 

Fui, vi, y me fui, a lo Julio César.

La verdad es que no me sorprendió en exceso. Es un pueblo bonito, cierto es, pero tampoco fue para tanto, o por lo menos yo no supe verlo debidamente.

Sus características: un pueblo blanco en lo alto de una colina -algo pequeño eso sí- y unas playas de arena finita y mar transparente -aunque bien construidas y no como en el Cabo de Gata-.

La verdad es que tras haber visto varios pueblos blancos de Málaga, esto se me quedó un poco pequeño, y es que el pueblo es bien pequeño. Destaco de ello las vistas que se tienen desde lo alto de su colina desde donde se ve una buena planicie, unas cuantas otras colinas, el mar y dos pueblos como son Garrucha y si no me equivoco Vera. De sus playas, decir que estuve en una maravillosa porque estaba prácticamente solo y era bastante bonita, pero que resulto no serlo tanto cuando descubrí al moja(car)me que estaba llena de rocas. Para cuando encontré una sin rocas ya había bastante más gente. Pero claro, ¿cómo iba a estar la playa sólo para mí?

Aquí unas cuantas fotos del día por si a alguien le interesa.

 
 

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La Mar Bella y los mantecados

Hay un lugar donde la playa es artificial pero no importa,
desde ellas se puede ver el mar que en su horizonte se redondea.
Un mar azul, azul como el mar,
y una tranquilidad dada por la mar.
Cerquita del mar hay un casco antiguo, con unas calles blancas puramente andaluzas, con una plazas que invitan al descanso y a la paz, y con sus naranjos y sus flores nos colorean el día.
Podríamos hablar de esta ciudad pero seguramente ya sepáis mucho de ella.
Esta ciudad no es sólo Puerto Banús, aunque muchos lo crean.
Esta ciudad fue antes un pueblo en el que la gente encontró un gran atractivo,
Que la mar es bella.








Ya alejados del mar, en el corazón geográfico de Andalucía, a medio camino entre Sevilla, Córdoba y Málaga se encuentran los 3 caminos. En el cruce una roca con cara de mujer pone rostro a la zona y hace de puerta a la ciudad a la que llaman Antequera.
Entre tal cruce de caminos para el comercio no cabe otra posibilidad que en ese lugar crezca una ciudad con riquezas, y así se presenta ella, sus edificios de corte clásico, su plaza de toros y su castillo se imponen majestuosos.
Y entre tanto camino, unos dulces en forma de mantecados para saciar las hambres y alegrar la parada en el camino.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Burros-Taxis

Siguiendo La Costa del Sol, dejando atrás Málaga, Torremolinos y Benalmádena, antes de llegar a Fuengirola y a Marbella, se encuentra uno por el camino con un pueblo en lo alto del monte que reina la costa de los alrededores. Accediendo a éste por la carretera que zigzaguea la colina, viendo Fuengirola a sus pies, se llega a Mijas.

Típico pueblo blanco de esos de esta tierra, pequeñito, con tres calles y dos plazas que ver, con un mirador desde el que se llega a ver Marruecos en un día soleado y despejado, con un toque turístico que hace de este pueblo que no caiga en el olvido.

Un pueblo que ha dejado sus orígenes pesqueros por un futuro más turístico, un pueblo que guarda para los turistas sus tradiciones más peculiares, como puede ser los burros, los burros de Mijas, los burro-taxis. Esto es Made in Spain, vamos. A más de uno le ponía yo orejas de burro...

En fin, que esto es Mijas, un pueblo bonito para ver en un par de horas, o para pasar una mañana o una tarde leyendo en su mirador. Un pueblo con sus tiendas para turistas, con sus plazas para el visitante, un pueblo en el que pasas una mañana pero en el que no importaría pasar una temporada.


El “único” lugar de la provincia donde puede nevar

Yendo hacia el norte buscando las montañas aparece un pueblo convertido en ciudad en la tierra del sol donde dicen que llega hasta nevar. Tal curiosidad así hace que a uno no le quede otra opción que tener que visitar tales remotas tierras para comprobar si aquello puede ser cierto.

Entre caminos que buscan las faldas (de las montañas) como buen andaluz, se llega tras ver cómo esta tierra es verde cuando caen tres lluvias a la ciudad de Ronda.

Pueblo en sus orígenes, blanco como el casi único color que puede existir en las casas de Andalucía, en lo alto de la sierra, entre barrancos, en un valle nacido entre las rocas como si le hubiera dado un corte a la montaña, como si le hubieran dado un Tajo. El Tajo de Ronda es más impresionante que el Tajo que pasa por Madrid. Aquí el Tajo divide la ciudad en dos, es un corte en la montaña que impresiona a todos sus visitantes. Dos puentes intentan unir aquello que la naturaleza separó y hacen con sus piedras el recuerdo de todo un pueblo. El puente musulmán y el puente del siglo XVIII unen la ciudad más antigua con la más moderna.

Se entra por la ciudad y se llega al mirador del parque donde uno se queda embelesado minutos y minutos mirando al paisaje que se presenta, respirando felicidad. Tras una brisa que te despierta de la pausa se dirije el rumbo por el borde del Tajo, casi agarrándose uno para no caerse (exageración realizada para darle a esto un toque más novelístico), se bordean edificios clásicos del lugar mirando a éstos pero sin perder la mirada del Tajo, que te absorbe con sus rocas, el río que cobija en su fondo y el verde que nace alrededor de éste. Caminando pocos metros de esta manera se llega a la plaza de toros y al puente moderno. Cruzas por el mismo y te quedas parado en varios miradores, mirando y fotografiando el momento. Unas vistas maravillosas.

Pero despiertas de nuevo y sigues con el camino, te pierdes por su casco antiguo, tranquilo, blanco, monumental, con sus plazas y sus pequeñas zonas verdes, todo un paseo que se puede alargar un par de horas con tranquilidad en el que se disfruta de la ausencia del ruido, del calor y de estar en un pueblo único.


viernes, 14 de noviembre de 2008

November rain?


"Is is always the sun shining here?"
"Oh, not at all! Only when it's not burning..."
- from Asterix en La Costa del Sol


Un día soleado en la costa, bueno, perdón, disculpen; no en cualquier costa, comienzo de nuevo: un día soleado en la Costa del Sol. Describo:
un sol que te despierta, una manga larga que sobra en noviembre, un mar que ciega con el reflejo del sol, un color azul límpido y transparente, unas casas blancas que piden a gritos una sombra, un cielo azul como el verano, una paella en la playa de Chanquete para ver que no está muerto, que ahí está su playa, su gente, su color, su paz, su tranquilidad, su barca... todo dice que Chanquete no ha muerto y que seguimos queriendo tener un verano azul en el que volvamos a vivir con ilusión aquellos días de disfrute, en el que descubríamos la vida...



Aquí en Andazulía se descubre la vida, se descubre la tranquilidad que robó un día la gran ciudad del centro, se descubre que el pescaito frito no es sólo para el verano, que el verano no acaba a finales de agosto, se descubren cosas que no lograbas ver antes.

Bien, cuento la película:
Un domingo en Nerja. Ubicación: el este de Málaga, pero Málaga, se nota que esto no es Granada, es Málaga, para mal y para bien, el penúltimo pueblo de la costa hasta llegar a Granada.
Nerja, el pueblo de la cueva encantada, una cueva grandiosa, extraña, alta como ella sola, con la estalactita más alta del mundo que en realidad es una columna que sirve de apoyo para toda una sala de unos 30-40 metros de altura.

Una cueva que guarda en su interior tanto tesoro como lo que se ve en el exterior, en el pueblo mismo.


No hace falta mucho para que te enamore, un par de playas bastante vírgenes, unos montes de fondo de escenario, un agua cristalina como pensaba que sólo existía en El caribe, un centro de pueblo pequeño que recuerda sus orígenes pesqueros, una y dos casas blancas, y tres y cuatro, hasta el infinito puesto que este tesoro no podía quedar escondido mucho tiempo y ha sido invadido por las inmobiliarias. A pesar de eso, su corazón, su centro, se mantiene puro. Por éste caminas a lo largo de su paseo marítimo hasta llegar al mirador, a su Puerta de Europa particular, nombrada así por Alfonso XII.
Un día de noviembre en el que pisé la playa en un día soleado, azul como el ya comentado verano, ¡pero no me canso de repetirlo! Una carrera por la playa, la gente tomando el sol, una paella en el chiringuito de la playa, perdón, en El Chiringuito de la playa; y es que lleva más de 20 años abierto y llevado por el mismo dueño, que salió en la serie, que ha hecho del plato de paella la reina del lugar, que hace que vengan y vengan turistas y que no por ello deje de ser original y agradable, que te deja repetir hasta que tu estómago explote sin pagar ni un duro más, que hace sus paellas con leña, que da de comer gratis a los que no tienen dinero, que da trabajo a varios inmigrantes... ¿se puede decir más? ¡Ah, sí! ¡Qué la cerveza estaba de muerte!

Una comida tras la cual se abre la puerta de Europa, donde uno se queda parado ante ésta. Ya sé por qué esto es la tierra prometida para muchos, un auténtico paraíso. Simple, sólo el mar y un paseo tranquilito, con sus montañitas, ¡pero qué tranquilidad!

Y ante tanto gusto a uno no le queda más que volver, volver por la costa y ver cómo la carretera parece que piensa lo mismo que tú, yo del mar y del sol no me alejo, y ves cómo el coche se agarra a las curvas que hace la costa, carretera y mar, los dos juntitos, los tres sabemos quién marca el ritmo.

Si alguna vez fue Guns N' Roses mi grupo favorito, y si su canción November Rain hizo que pasara momentos íntimos en un otoño lluvioso, creo que si hubiera vivido antes mi vida aquí no hubiera entendido eso. November rain is so far from La Costa del Sol... Nunca entendí hasta ahora un dicho inglés muy famoso, creía que se debía solo a que venían a España en verano, a lugares como Las Baleares o Levante, pero ahora entiendo el dicho the rain in Spain stays in the plane. La verdad, no hace falta irse tan lejos para disfrutar de El Caribe y disfrutar de la camiseta de manga corta durante todo el día en un November sin Rain que alarga el tan maravilloso Verano Azul.