Yendo hacia el norte buscando las montañas aparece un pueblo convertido en ciudad en la tierra del sol donde dicen que llega hasta nevar. Tal curiosidad así hace que a uno no le quede otra opción que tener que visitar tales remotas tierras para comprobar si aquello puede ser cierto.
Entre caminos que buscan las faldas (de las montañas) como buen andaluz, se llega tras ver cómo esta tierra es verde cuando caen tres lluvias a la ciudad de Ronda.
Pueblo en sus orígenes, blanco como el casi único color que puede existir en las casas de Andalucía, en lo alto de la sierra, entre barrancos, en un valle nacido entre las rocas como si le hubiera dado un corte a la montaña, como si le hubieran dado un Tajo. El Tajo de Ronda es más impresionante que el Tajo que pasa por Madrid. Aquí el Tajo divide la ciudad en dos, es un corte en la montaña que impresiona a todos sus visitantes. Dos puentes intentan unir aquello que la naturaleza separó y hacen con sus piedras el recuerdo de todo un pueblo. El puente musulmán y el puente del siglo XVIII unen la ciudad más antigua con la más moderna.
Se entra por la ciudad y se llega al mirador del parque donde uno se queda embelesado minutos y minutos mirando al paisaje que se presenta, respirando felicidad. Tras una brisa que te despierta de la pausa se dirije el rumbo por el borde del Tajo, casi agarrándose uno para no caerse (exageración realizada para darle a esto un toque más novelístico), se bordean edificios clásicos del lugar mirando a éstos pero sin perder la mirada del Tajo, que te absorbe con sus rocas, el río que cobija en su fondo y el verde que nace alrededor de éste. Caminando pocos metros de esta manera se llega a la plaza de toros y al puente moderno. Cruzas por el mismo y te quedas parado en varios miradores, mirando y fotografiando el momento. Unas vistas maravillosas.
Pero despiertas de nuevo y sigues con el camino, te pierdes por su casco antiguo, tranquilo, blanco, monumental, con sus plazas y sus pequeñas zonas verdes, todo un paseo que se puede alargar un par de horas con tranquilidad en el que se disfruta de la ausencia del ruido, del calor y de estar en un pueblo único.





2 comentarios:
Esas fotitos estan desenfocadas señor maestro !!!! Le pongo un cerapio !!!!
Ya me las enseñaras cuando vuelvas a casa por navidad, como los turrones !!! ja,ja,ja,...me parto
Figura, están hechas con el móvil! Yo creo que tengo excusa para que no estén bien hechas, no?
La cuestión es que intento hacer lo que no puedo con la cámara con las palabras ^-^
Como el turrón... A ver si llevo para allá unos mantecados de Antequera que están wenos.
Engaaa!
Publicar un comentario