domingo, 21 de diciembre de 2008

Trance y Vida

Encontrado en la web el poema completo, aquí lo comparto:


Si entrar en la muerte fuera
subir desde el sueño al viento
y otra vez quedar dormido
arriba en la noche; entero,
igual que la sombra pasa
a la tarde, mi cuerpo,
subiéndose por mis pulsos,
vivo, temblando, latiendo,
desnudo saldría de mí
golpe tras golpe, ascendiendo
conmigo al hombro, descalzo,
su alta escala de silencios,
hasta dejarme en la cumbre
oscura y honda del cielo,
dentro del limpio sepulcro
del aire, dormir de nuevo.
Si así pudiera quedarme
en medio del viento, quieto
bajo sus trémulos cirios,
flotando en el sueño, muerto..
¡Qué urna sobre mi descanso
la noche pondría en mi cuerpo!
Pero... ¡Qué golpe de tierra
será mi muerte! ¡Qué negro
árbol tenderá en el suelo,
seco!
¡Qué martillazo de sombra
hundirá, sordo, en el Tiempo!

Desde mi sangre, ¡qué clavos,
como gusanos de hierro,
arrastrando por mis venas
vendrán a mis ojos, lentos,
para pudrirlos! ¡Qué fríos,
desclavándose por ellos,
el pájaro y la raíz,
derrumbarán sus espejos!
Mi carne, como agua turbia,
los sostendrá hasta que, ciego,
el límite se deshaga
y libres, desde mi cuerpo
-recuerdo ya de mi paso-,
vuelvan al árbol y al viento.
¡Qué dolor de desprendido
me irá cavando el silencio!
Pero ¡qué luz me hará, firme,
pájaro y árbol, ya eterno!

EL cielo sin estrellas
-párpados de tu ausencia por mi carne-,
buscando está sus ojos
-presencia de mi cuerpo sobre el aire-.

¿Dónde podrán los días
comenzar?
¿Hasta dónde
ha de llegar el cuerpo?
¿Cuándo empieza la Muerte?
¿Dónde comienza el Tiempo?

Mi pecho sin estrellas
-párpados de tu ausencia sobre el aire-,
anda en busca del cielo
-presencia de tu cuerpo por mi carne-.

PORQUE me voy cierro los ojos,
para encontrar el borde de mi huida;
pero no sé si estoy huyendo en vano por mí mismo
o voy desmelenado y sin corbata,
cautivo en mi silencio sin memoria
o ando cesante y sin espaldas,
sin párpados, perdido por mi sueño. ..

Yo sé que soy romántico de huidas;
que sueño porque un sueño es mi figura,
pero si persiguiera yo a mi ausencia
y a descansar saliera de otra hechura:
inmóvil me hallaría en pie en mi cuerpo,
como un fantasma mío de mi fuga.

Mi cuerpo, por mis ojos,
transparenta mi cuerpo:
tus cabellos mi sangre
-¡esa nube en el cielo!-,
mi corazón tus manos
-¡este árbol en el viento!-,
mis brazos tus raíces...
(En la noche un lucero.)

Mi cuerpo, por mis ojos,
transparenta mi cuerpo:
tu cuerpo por mis ojos,
por mi cuerpo y el cielo.


FRENTE por frente al viento
la luz, la voz, la espuma...

Frente a frente al espejo,
solo el silencio...
¡Escucha!


Emilio Prados (o Vicente Aleixandre) - ¿Apuestas?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Compartido está.

Con las reflexiones que tan poderosa explosión de imágenes ha podido crear, un re-crear del poema en cada lector.

Yiyi dijo...

Ezpero por lo menos que leer tan vasto poema no haya sido un trance en tu vida
:-P